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10 feb. 2013

Amor

El sol cae y poco a poco, igual que sale, se va, dando lugar a la noche. Ella se mueve bajo las sabanas como un animal salvaje. Cuando consigue llegar al borde de esta, asoma la cabeza con cierta preocupación y miedo. No hay nadie.
Se incorpora y a su vez sus largos rizos castaños caen hasta su cadera con un dulce movimiento de cabeza. Confundida observa lo que la rodea. Desnuda, camina un poco aturdida y se lleva las manos a la cabeza al sentir un dolor punzante en ella.
Se agacha y recoge  una toalla un poco húmeda de la noche anterior y se tapa con ella, se tambalea hasta la puerta y agarra con decisión el dorado pomo, lo gira, pero este le gruñe y no se abre, ella lo vuelve a intentar esta vez más amablemente pero recibe el mismo rudo resultado.
Frustrada retrocede de espaldas y se deja caer en la desordenada cama, esta vez observa más detenidamente el cuarto: el suelo está cubierto por una gastada y ya rasposa moqueta roja, las paredes están empapeladas en la misma tonalidad rojo sangre con un estampado simétrico y un tanto siniestro, los muebles en cambio son más nuevos y no encajan en absoluto con las paredes y el suelo de la habitación, las lámparas parecen tener cientos de años, llenas de polvo y telarañas, la cama es lo único que aparenta estar más limpio.
Ella no se preocupa en malgastar su tiempo mirando a la nada y engañándose, diciéndose a sí misma que no le va a ocurrir nada malo. La realidad parece irreal.
Aburrida y cansada vuelve a incorporarse y se levanta de la cama. Entra a una habitación continua a la suya, es el baño, el suelo está cubierto por una fina capa de agua y resbala, ella tiene cuidado al pisar y se apoya en las paredes aunque estas resbalen aún más.
La bañera está un poco oxidada, ella no lo recuerda pero sabe que ya ha tomado una ducha en esa misma bañera. Mira desconcertada el lavabo, hay un envoltorio abierto de un condón y una caja para pastillas vacía.
La mujer, la chica, la niña, se asusta y sale a toda prisa del baño, no resbala pero el corazón le golpea con fuerza dejándole clara la realidad. Se deja caer en el suelo con la espalda apoyada en la cama y observa la puerta y su dorado pomo. Pasan los minutos pero para ella solo segundos. El tiempo se vuelve lento y ella lo maldice, al tiempo y a todo lo que la rodea, dobla las rodillas y apoya la cabeza sobre estas con desgana, sus castaños rizos parecen palidecer y sus labios se vuelven más rojos.
Un fuerte pero corto sonido parece sacarla de su ensoñamiento de repente. La fornida puerta se abre y en vez de una salida se convierte en lo contrario, la atraviesa un hombre que le resulta familiar, rápidamente se tapa y retrocede unos pasos, el hombre tiene una sonrisa loca, desesperada y un poco divertida.
La mujer abre la boca para hablar, para preguntarle quién era el pero ningún sonido sale de ella, sin poder evitarlo, frustrada y perdida comienza a llorar. El hombre se acerca a ella, la mira por segunda vez, entonces ella recuerda…

Viernes por la noche, sus amigas la han dejado plantada y ella decide salir de fiesta por libre. Incluso se atreve a buscar nuevos garitos más alejados de la ciudad de lo usual, se siente viva, rebosante de vitalidad, en su cuello descansa un collar con su nombre, Amor.
De pronto un hombre un poco más mayor de lo normal para ella se le acerca amablemente y le invita a una Coca-Cola, ya que ella insiste en que no bebe alcohol. El la atrae con unas cuantas palabras dulces que se evaporan antes de que ella consiga recordarlas. Amor y el bailan, se lanzan miradas cargadas de mensajes, ella simplemente se deja llevar, su cabeza se siente más ligera de lo habitual.
Más tarde el se ofrece educadamente a llevarla, Amor sin llegar a pronunciar todas las silabas que tenía previstas, acepta la oferta, una oferta que jamás hubiese pensado que se tornaría así.

Los recuerdos vagan borrosos hasta el presente, pero ella es capaz de imaginar el resto. Quiere huir, sabe que no va a poder pero lo intenta. El hombre la agarra por los hombros y la empuja a la cama, su fuerza supera a la de ella, ella lo mira con esperanzas. Este la agarra por los brazos con una sola mano y ella patalea intentando alejarlo, pero no puede, avergonzada por su desnudez y arrepentida por no haber sido más lista intenta gritar pero solo sale aire, sin ninguna palabra o frase en claro.
Entonces el hombre saca su arma y lentamente como si estuviese cortando un pétalo de una flor recorre el abdomen de la chica, esta deja de moverse bruscamente y empieza a vibrar y a llorar de dolor y de angustia, niega con la cabeza pero el hombre sabe que puede fingir que no la ve y eso hace, disfruta el dolor de ella. El recorre una segunda vez con su cuchillo el cuerpo de ella esta vez más profundamente, desde abajo hacia arriba, en la pierna, en el abdomen y por último en el pecho, a él no le preocupa estar empapado en la sangre de Amor.
Amor nota como la vida se le escapa lentamente, piensa en sus padres, en sus amigos y en sus sueños.
Escucha las risas del hombre, de pronto se da cuenta de que sus manos están agarradas fuertemente a los brazos de él y descubre que el disfruta con la sensación de como ella se agarra a él con desesperación, intentando mantenerse sujeta a la vida de alguna forma. Furiosa, deshace su apretón y se deja caer, a la muerte y al fin.

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