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8 jun. 2013

Assasina

En un banco situado cerca del río, mirando el agua fluir, se estremecía por el viento.
La noche caía a la misma vez que se adentraba dentro de ella la oscuridad por la que sentía amor-odio. Su corazón era de hierro, con unas defensas perfectas, ¿puede un corazón de hierro amar?, ¿se puede controlar lo que pase dentro de las fuertes murallas?
Ahora mismo sus pies son suyos, y puede caminar en la dirección que quiera, puede marchitarse sola si lo desease. ¿Pueden dos cosas opuestas que ella desea obtenerse a la misma vez?

Tan solo una débil luz procedente de una farola la ilumina, ella saca su paquete de liar y repite el proceso, terminado el trabajo besa al mal para encontrar una parte de sí misma. Cuatro colillas en el suelo hay cuando  la silueta de un hombre se sitúa al lado de ella.

-Te he conseguido encontrar-le dice el con voz ronca. "¿Realmente a mí?", imagina ella que es capaz de responderle-Sabes que te quiero,-esas dos palabras le hacen temblar-Aunque no te entienda aún, soy capaz de intentarlo por ti-rápidamente se instala un malestar en la boca del estómago.

Se miran, podría ser amor. Assasina se ríe mentalmente de sí misma a la vez que se levanta.
Después de unos minutos observando el río se gira hacia el hombre que dividía su mundo en dos.
-No digas estupideces-susurra ella, saca su revolver y le vuela la cabeza.

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